miércoles, 18 de abril de 2012

Jauja

Jauja



Yo salí de mis puertos tres esquifes a vela

y a remo a la procura de la Isla Afortunada,

que son trescientas islas, mas la flor de canela

de todas es la incógnita que denominan Jauja:

hirsuta, impervia al paso de toda carabela,

la cedió el rey de Rodas a su primo el de León

sólo se aborda al precio de naufragio y procela

y no la hallaron Vasco de Gama ni Colón.



Rompí todas mis cosas, implacable exterminio,

mi jardín con sus ramos de cedrón y de arauja,

mis libros de Estrabonio, de Plutarco y de Plinio

y dije que iba a América, no dije que iba a Jauja.

Pinté verde los cascos y los remos de minio

y las velas como alas de halcón y de ilusión,

quedé sin rey ni patria, refugio ni dominio,

mi madre y su pañuelo llorando en el balcón.



Muchas veces la he visto, diferentes facciones,

diferentes lugares, siempre la misma Jauja:

sus árboles, sus frondas floridas, sus peñones

sus casas, maderamen del más perito atauja:

su señuelo hechicero de aromas y canciones

enfervecía el celo de mi tripulación

mas desaparecían sus mágicas visiones

apenas la ardua proa tocaba el malecón.



La he visto entre las brumas, la he visto en lontananza

a la luz de la luna y al sol de mediodía

con sus ropas de novia de ensueño y esperanza

y su cuerpo de engaño, decepción y folia,

esfuerzo de mil años de huracán y bonanza,

empresa irrevocable, pues no hay volver atrás,

la isla prometida que hechiza y que descansa

cederá a mis conatos cuando no pueda más.



Surqué rabiosas aguas de mares ignorados,

cabalgué sobre olas de violencia inaudita,

sobre mil brazas de agua con cascos escorados

recorrí la traidora pampa que el sol limita

desde el cabo de Hatteras al golfo de Mogados

dejando atrás la isla que habitó Robinsón

con buena cara al tiempo malo y trucos osados

al hambre y los motines de la tripulación.



Me decían los hombres serios de mi aldehuela

"si eso fuera seguro con su prueba segura

también me arriesgaría yo me hiciera a la vela,

pero arriesgarlo todo sin saber, es locura.. .".

Pero arriesgarlo todo justamente es el modo,

pues Jauja significa la decisión total,

y es el riesgo absoluto y el arriesgarlo todo

es la fórmula única para hacerla real.



Si estuviera en el mapa y estuviera a la vista

con correos y viajes de ida y vuelta y recreo,

eso sería negocio ya no fuera conquista

y no sería Jauja sino Montevideo.

Dar dos, recibir cuatro, cosa es de petardista,

Jauja no es una playa Hawai o Miramar—.

No la hizo un matemático sino el Gran Novelista,

ni es hecha sino para marineros de mar.



Las gentes de los puertos donde iba a bastimento

risueñas me miraban pasar como a un tilingo,

yo entendía en sus ojos su irónico comento

aunque nada dijeran o aunque hablaran en gringo,

doncellas que querían sacarme a salvamento

me hacían ojos dulces o charlas de pasión,

la sangre se me alzaba de sed o sentimiento

mas yo era como un Sísifo volcando su peñón.



Busco la isla de Jauja, sé lo que busco y quiero

que buscaron los grandes y han encontrado pocos,

el naufragio es seguro y es la ley del crucero,

pues los que quieren verla sin naufragar son locos...

quieren llegar a ella sano y limpio el esquife,

seca la ropa y todos los bagajes en paz,

cuando sólo se arriba lanzando al arrecife

el bote y atacando desnudo a nado el caz.



Busco la isla de Jauja de mis puertos orzando

y echando a un solo dado mi vida y mi fortuna

la he visto muchas veces de mi puente de mando

al sol de mediodía o a la luz de la luna.

Mis galeotes de balde me lloran: ¿Cuándo, cuándo?

Ni les perdono el remo ni les cedo el timón

Este es el viaje eterno que es siempre comenzando,

pero el término incierto canta en mi corazón.



Oración

Gracias te doy Dios mío que me diste un hermano

que aunque sea invisible me acompaña y espera,

claro que no lo he visto, pretenderlo era vano,

pues murió varios siglos antes que yo naciera,

mas me dejó su libro que diccionario en mano

de la lengua danesa voy traduciendo yo,

y se ve por la pinta del fraseo baquiano

que él llegó, que él llegó.

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