miércoles, 22 de agosto de 2012

La Mariposa. Susana Calandrelli


Era una mariposa nacida en pleno enero

Sus alas inexpertas en su volar primero

Se abrieron entre el gozo triunfal de una floresta

Un día que en los cielos también era de fiesta

Algunas nubes de oro pasaban lentamente

Mirándose en las linfas de un río transparente

Un tímido perfume de acacias envolvía

Los árboles henchidos de inquieta algarabía

Las dalias primorosas, los húmedos juncales

Y allá bajo el callado gemir de los sauzales

Que hundían en las ondas sus temblorosos flecos

Solían enredarse los fugitivos ecos

Que el viento con antojos de loco vagabundo

Tenas e infatigable, paseaba por el mundo

 

La dulce mariposa voló toda la tarde

Más vio llegar la noche y se sintió cobarde

Quedose unos instantes mirando con recelo

Los árboles sombríos, el mundo, el río, el cielo

Los aires silenciosos, las flores fatigadas

Y entonces, replegando sus alas esmaltadas

Sobre una rosa inmóvil quedose adormecida

Muy cerca de la muerte, muy lejos de la vida

¿Cómo? Pregunta vana que queda sin respuesta

¿Acaso habrá soñado?... lo diga la floresta…

Yo sólo contar puedo que al dar la media noche

Un estremecimiento la hirió como un reproche

Y entonces despertándose, miedosa y asombrada

Paseó por las tinieblas su tímida mirada

 

De pronto entre unas nubes surgió la luna llena

El mundo tomó entonces reflejos de azucenas

Iluminóse el aire con luz de encantamiento

Vibró la mariposa con embelesamiento

Moviéronse unas ramas. Un pájaro tardío

Plateado por la luna volaba sobre el río…

Tres nomos se asomaron, sonriendo entre el follaje

Y echaron sortilegios extraños al paisaje.

En breve mil carolas irguiéndose despacio

Miraron como en éxtasis a un punto del espacio

Entonces… ¿Qué fue aquello? La pobre mariposa

Sintió una dicha enorme profunda misteriosa

Sintió embriagues de vuelo y terrores de imprudencia

Afanes comprimidos de vértigo y de ausencia

Y luego, con salvajes espasmos de alegría

Vibrando toda entera sonando todavía

Abrió sus locas alas sedientas de fortuna

Y hundióse en los espacios, camino de la luna…

 

Voló, voló muy alto, volaba estremecida

Muy lejos de la muerte, muy lejos de la vida

Borracha de aventura, dejando atrás el mundo

Subiendo por el éter purísimo y profundo

¡Volaba! Y poco a poco perdían su polvillo

Sus alas esmaltadas de azul y de amarillo

Hasta quedar muy pálidas bajo el plateado rayo

Con lividez marmórea de lirios en desmayo

Más blancas que esas velas que salen de los puertos

Más blancas que las sienes heladas de los muertos

Más blancas que la luna dormida en la laguna

Y el sueño de las nieves y el alma de la luna

 

Voló, siguió volando y al fin desvanecida

Sintió flaquear sus alas y vacilar su vida.

Tentó un supremo esfuerzo. No pudo. Sintió frío…

Después se fue cayendo serena en el vacío

Y en breve quedó inmóvil clavada en una roca

¡Tus sueños te mataron mariposita loca!

miércoles, 1 de agosto de 2012

ZAMBA DE TU PRESENCIA


ZAMBA DE TU PRESENCIA

Va doblando la tierra
en suave cadera el sauce al caer
de tu pelo copeo (sic) lluvia de cuarzo
a la tarde que se muere
desde la voz poniente del sol
canta al aire su sonrisa.

Del crisol de los brillos
pausa de mica quedó en tu mirar
con un cielo que atrás libra
en tu noche el matiz de las estrellas
como la luna queda al pasar
sobre el pelo de las hojas.

En el temple del mimbre
cayó tu paso vacío de andar
la corzuela sutil anda tu monte
de lilas por la siesta.
Y ésta en tu ritmo tenue
y febril la cadencia de la luna.

En la fiesta del ceibo
danza tu boca sediento carmín
que en las nubes dejó mueca fugaz
tu alborada veraniega
fresco latir aspirando al Dios
luz floral de los aromas.

Día carnal, arribar de las aguas
sueño de los jazmines
lleva tu cuerpo niña en flor
y del arroyo llega tu voz
hecha un nido por el aire.




SONETO


Sipara recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido;
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado

Si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien llorado lo llorado,
tengo por bien sufrido lo sufrido.

Porque después de todo he comprendido
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido;

porque después de todo he comprobado,
que lo que el árbol tiene de florido,
vive de lo que tiene sepultado.